El objetivo de este libro es presentar una recopilación de conceptos procedentes de diferentes disciplinas matemáticas, aplicados a la gestión de los activos.

Podemos decir de manera sencilla que un activo es algo valioso y capaz de producir valor. Por tanto cualquier organización debe asegurar que sus activos son bien aprovechados, conservados de forma eficiente, y reemplazados en el momento óptimo. Con ello maximiza el rendimiento de su cadena de valor, a la vez que expresa su compromiso ante la sociedad, al preservar los recursos y facilitar el desarrollo sostenible.

Esto, que a priori parece sencillo por lo obvio, a la hora de concretar palabras en acciones puede no serlo tanto, ya que requiere tener en cuenta la evolución del estado de cada activo y predecir sus fallos. Hacerlo con rigor implica determinar los algoritmos matemáticos que mejor rigen estos procesos, incluso integrando términos de coste. Además, en función de la estrategia adoptada por la organización (minimización de costes, garantizar la continuidad del negocio o servicio, conservar el valor para diferentes partes interesadas…), habrá que tratar tales funciones matemáticas para obtener sus extremos (mínimo coste, máxima disponibilidad, etc).

Lamentablemente, no es frecuente encontrar profesionales rigurosos, capaces de argumentar objetivamente sus decisiones en gestión de activos, sino que la mayor parte de las veces el argumento más sólido se reduce a la “gran experiencia” de quien decide. De ahí a mi entender, la necesidad de este libro.

Con todo, los conceptos matemáticos necesarios para fundamentar nuestras decisiones no son demasiado complicados, y en general la mayoría de ellos forman parte de cualquier asignatura universitaria de matemáticas, o incluso de bachillerato. El principal problema es, por un lado su disgregación, ya que no se suelen presentar como un conjunto de técnicas matemáticas aplicables a la toma de decisiones sobre gestión de activos; y por otro lado, el tiempo que separa a la mayoría de los profesionales que toman decisiones sobre activos de sus años universitarios, provocando que sencillamente no recuerden con la precisión suficiente estos conceptos, y tengan dificultades para su aplicación con cierta seguridad.

Sin embargo, debemos tener presente que el esfuerzo, el coste y sobre todo las molestias ocasionadas a las partes interesadas por “hacer números” es siempre mucho menor que el de hacer obras y renovaciones, o peor aún, de dilapidar sus recursos.

Espero que este libro ayude a los responsables de gestión de activos a alcanzar la seguridad y la confianza necesarias para tomar las decisiones óptimas con argumentos sólidos. Lo que también les será de utilidad si desean certificar a su organización bajo la norma ISO 55001.